Cuando empecé la aventura de buscar muebles antiguos en el continente asiático en el año 2015, surgió la gran pregunta del nombre de nuestra tienda de antigüedades que le quería dar. De estos días de reflexión salió el nombre de AMARU. Buscaba un nombre que conectase mi identidad con la historia y la conexión con culturas antiguas.
En algunas fuentes modernas sin base histórica real, han querido asociar el AMARU como la representación ancestral en la tradición inca de la constelación de Escorpio, que es precisamente mi horóscopo. De repente, surgió mi interés para conocer más sobre esta figura mitológica.
El nombre Amaru es mucho más que una palabra. Encierra un significado profundo que conecta con antiguas tradiciones, con la naturaleza y con una forma de entender el tiempo y la memoria. Su origen se encuentra en las mitologías andinas, donde el Amaru ocupa un lugar destacado como símbolo de fuerza, sabiduría y transformación. Elegir este nombre es, en sí mismo, una declaración de intenciones.
En la tradición de los pueblos andinos, el Amaru es una serpiente mitológica de gran poder. No se trata de un animal común, sino de una criatura extraordinaria que combina rasgos de distintos seres: cabeza de llama, cuerpo de serpiente y alas de cóndor. Esta unión de elementos terrestres y celestiales lo convierte en un símbolo que conecta diferentes mundos, representando el equilibrio entre la tierra, el cielo y todo aquello que fluye entre ambos.

El Simbolismo del Amaru
El simbolismo del Amaru está profundamente ligado a las fuerzas de la naturaleza y al conocimiento ancestral. Se le considera una entidad que habita en las profundidades de la tierra y en los cursos de agua, lugares donde la vida se origina y se renueva constantemente. Por ello, representa la energía que recorre el mundo natural, invisible pero esencial. Como ocurre con la figura de la serpiente en muchas culturas, el Amaru también es símbolo de transformación, de cambio continuo y de los ciclos de la vida. Es la imagen del paso del tiempo y de la capacidad de renovarse sin perder la esencia.
Este vínculo con la tierra convierte al Amaru en un guardián de la sabiduría antigua. No es solo fuerza, sino conocimiento transmitido de generación en generación, una memoria que permanece viva y que se adapta sin desaparecer. Esa idea de continuidad, de respeto por lo que ha sido y de diálogo con el presente, es una de las claves de su significado.

Al elegir el nombre AMARU ANTIQUES, quisimos recoger todo este simbolismo. Cada pieza que forma parte de la tienda es portadora de una historia, de un uso y de un tiempo vivido. Son objetos que han atravesado cambios, que han sido testigos de distintas épocas y que, aun así, conservan su belleza y su carácter. De la misma manera que el Amaru representa la conexión entre pasado y presente, nuestras antigüedades crean un puente entre lo que fue y lo que sigue siendo.
El Amaru es, en definitiva, un símbolo de fuerza, transformación y memoria. Nos recuerda que los objetos, igual que las historias, merecen ser valorados, cuidados y preservados. Porque en cada antigüedad no solo hay materia, sino también tiempo, experiencia y una esencia que sigue viva.
