Molí Nou, La Gelidenca: memoria industrial en un entorno vivo

Hoy, Amaru Antiques habita un espacio con memoria. Nuestro taller y almacén se encuentran en el antiguo complejo del Molí Nou, una histórica fábrica de papel situada en Gelida. Trabajar entre estos muros nos recuerda a diario que los lugares también conservan historias, y que toda pieza —como todo edificio— es fruto del tiempo, del trabajo y del saber transmitido. Por ese motivo, queremos compartir la historia de este enclave industrial, no solo como contexto físico de Amaru Antiques, sino como parte esencial del espíritu que da sentido a nuestra manera de entender las antigüedades.

En el corazón del Alt Penedès, Gelida fue, desde finales del siglo XVIII, uno de los núcleos más activos de la industria papelera catalana. El Molí Nou se inscribe en este contexto de crecimiento, cuando la fuerza hidráulica era el motor de la producción y el conocimiento técnico se transmitía de generación en generación. El impulso decisivo llegó en 1791 de la mano de Fèlix Prat de Vilaclara i Quinquer, quien solicitó autorización para construir un molino papelero en este emplazamiento estratégico, elegido por su proximidad al río Anoia. El 25 de febrero de 1792, las autoridades concedieron el permiso oficial, con la condición de finalizar las obras en un plazo máximo de dos años.

Vistas panorámicas de la fábrica de papel La Gelidense, S.A., en el municipio de Gelida.

Como era habitual en la época, el devenir del Molí Nou estuvo estrechamente ligado a los vínculos familiares entre los industriales del sector. Tras su fundador, la gestión y la propiedad pasaron sucesivamente por manos de Miquel EliesJoaquim Serra y, finalmente, la familia Jover. Este traspaso generacional permitió mantener viva la actividad durante más de un siglo, consolidando el complejo como una pieza clave del paisaje económico y social de la comarca.La estructura principal que ha llegado hasta nuestros días, levantada alrededor de 1900, es testimonio de esa etapa de madurez industrial. En la actualidad, el conjunto ha sido objeto de una cuidadosa revitalización: los espacios que antaño vibraban con el ritmo constante de la producción papelera han sido adaptados a nuevos usos, preservando su identidad y su carácter. Así, el Molí Nou continúa escribiendo su historia, convirtiéndose en un lugar donde pasado y presente conviven de forma natural.

Camino de acceso a la fábrica actualmente vs antes

En este nuevo capítulo, iniciativas como Amaru Antiques y La Gelidense Coworking & Cocreating forman parte de un ecosistema contemporáneo que ha sabido reinterpretar el lugar con sensibilidad y respeto. Proyectos diversos pero complementarios que comparten una misma voluntad: cuidar el entorno, preservar la herencia material del Molí Nou y poner en valor su patrimonio industrial a través de propuestas innovadoras, vinculadas a la creatividad, la cultura y las formas actuales de trabajar y habitar los espacios.

Visitar este polígono de Gelida es hacer un viaje a un capítulo esencial de la historia local. Más allá de su función actual, el lugar invita a reconocer el patrimonio industrial y a imaginar la actividad que, durante generaciones, definió este rincón del Penedès. Es un testimonio físico de la transformación del paisaje y de la comunidad que lo habita.

Fábrica de Papel La Gelidenca en la actualidad