Los tipos de cerámica y sus cocciones

En mi vida como cazadora de antigüedades, la cerámica siempre ha tenido un lugar especial. No solo por su durabilidad o su belleza milenaria, sino por las historias que siempre parecen susurrar cuando la observas de cerca.

Recuerdo la primera vez que vi los Guerreros de Terracota en Xi’an: estaba frente a miles de figuras esculpidas hace más de dos mil años, y pensé en cómo la arcilla, transformada por el fuego, puede convertirse en algo eterno y profundamente humano. 

    Guerreros de Terracota

    La cerámica, tradicionalmente, se divide en grandes familias según el material y la forma en que fue cocida en el horno. La terracota, por ejemplo, es una de las formas más antiguas y sencillas: arcillas ricas en hierro que adquieren ese tono rojizo característico tras la cocción a baja temperatura, y que han sido usadas desde tiempos prehistóricos para macetas, cántaros o piezas utilitarias. 

    Más adelante, están las cerámicas vidriadas que parecen surgir de una alquimia entre tierra, fuego y esmalte. Recuerdo mi primera compra de jarrones de gres esmaltados verdes en China, piezas que me enamoraron por su color profundo y su tacto sereno, y que me hicieron comprender cómo la elección de una pieza puede transformar una casa y convertirla en algo más personal. 

    Jarrón Chino antiguo de cerámica de color verde esmeralda (c.1820) – AMARU ANTIQUES

    El gres es un tipo de cerámica mucho más denso y resistente que la terracota o la loza, cocido a temperaturas muy altas que lo vitrifican hasta hacerlo impermeable incluso sin esmaltar. Este proceso lo convierte en un material perfecto para piezas de alto uso o de gran valor estético, como muchos de los jarrones que coleccionamos y ofrecemos en nuestra tienda. 

    Por encima de todos, la porcelana representa la máxima expresión del trabajo cerámico: hecha con arcillas muy puras y cocida a las temperaturas más elevadas, da lugar a piezas translúcidas, delicadas y completamente impermeables. La porcelana ha sido apreciada durante siglos por su elegancia y perfección técnica, y suele aparecer en las mejores colecciones de arte cerámico alrededor del mundo. 

    Jarrón de Porcelana de Sèvres – Museo Nacional del Prado

    Lo que hace a cada tipo de cerámica fascinante es, para mí, la forma en que cada pieza lleva impresos los secretos de su fabricación y de su uso cotidiano. Cuando encuentro un jarrón antiguo cuya pátina habla de generaciones pasadas o un cuenco que aún conserva la huella de su artesano, siento que estoy rescatando belleza y personalidad para llevarla a un nuevo hogar —uno en el que estos objetos pueden seguir contando historias. Esa es mi pasión: encontrar cerámica antigua que no solo sea valiosa, sino profundamente hermosa y capaz de hacer una casa más especial, más personal y más única.